Querido abuelo: debí abrazarte un poco más aquella última vez que te vi

Querido abuelo:

Debí abrazarte un poco más aquella última vez que te vi. No sabía que sería la última. Pensaba que te volvería a ve en unas semanas, y tú lo pensabas también.

Ya estabas planeando una fiesta ese fin de semana. Cuando llegamos a tu casa vimos la cocina llena de paquetes de papas, quesitos y jamones en el refrigerador, y varias botellas de cerveza y vino para tus invitados.
Siempre fuiste fiestero, y aunque tus hijas te regañaban por esa vida, a tus nietas nos encantaba ir a casa del abuelo y comer de todo, bailar mucho y jugar dominó.

Una mañana antes de la fiesta te fuiste a lavar los dientes y un infarto acabó con tu vida. No lo podíamos creer. Fuimos a tu casa, al hospital, organizamos el funeral, abrazamos a la gente llorando, y aún así no lo podía creer.

No pude lidiar con tu partida por un par de años. Era mi sueño que me vieras trabajando y viajando, como te gustaba hacer a ti. Que conocieras a tus bisnietos, pero no pasó.

Han pasado varios años y yo sigo pensando en ti todo el tiempo, a veces pienso que sigues aquí, pero en tu casa de Morelia, y me consuela la idea de que te veré pronto.

Espero que sea así, que nos volvamos a ver en otro plano y que estés tan orgulloso de mí como cuando decías que de tus nietas, yo era la más parecida a ti.

Siempre que me abrazabas, me estrujabas y a mí no me gustaba. Ahora cuánto daría por un abrazo más de esos tan tuyos. Debí abrazarte más esa última vez que te vi.

 

 

Fuente:ACTITUDFEM