No te das cuenta aún, pero estas señales son el claro ejemplo de que tienes la apariencia y el carácter de una gran mujer de la realeza

El siglo pasado fue el último en el que la aristocracia fue la clase dominante indiscutida en la gran mayoría de los países del mundo. En la mayor parte de esta centuria, la única forma de entrar a la nobleza era haber nacido con “sangre azul”; sin embargo, esto no significa que los “plebeyos” no admiraran a la nobleza y que incluso, en ocasiones no pudieran tener algo de “aristócrata” en sus rasgos personales y características.
En la actualidad, este tipo de aspectos “nobles”, son todavía apreciados por todos y, aunque no lo parezca, la gran mayoría de las mujeres puede tener al menos una característica de la típica dama aristocrática.

Postura:
Una mujer de la realeza, siempre mantiene una postura recta y casi perfecta. Su espalda está siempre derecha y sus ojos paralelos al piso, además, su cabeza está siempre mirando hacia al frente, aunque sin levantar la nariz.

Fuente: La voz

Discurso:
Las mujeres de la nobleza, saben como apartar sus emociones negativas de sus discursos y conversaciones, para así dejar fluir solo cosas positivas a la hora de hablar. No es que no se enojen, es que ellas nunca lo dejan ver a la hora de dar declaraciones o discursos oficiales.

Modestia:
La modestia es parte esencial de toda dama de la realeza, ella nunca hace sentir mal a nadie por tener mucho dinero o educación en los mejores institutos. A los chicos de la realeza se les enseña a hacer modestos y compasivos.

Fuente: vanidades

Respeto a los demás:
Los verdaderos aristócratas se comunican con personas de todo tipo; con otros monarcas, con plebeyos y hasta con sus sirvientes. En todos los casos, las mujeres de la realeza tratan a todos con respecto y consideración. Algo muy digno de imitar.

Movimientos delicados:
Las mujeres de la realeza no son nada bruscas o apresuradas, todo lo contrario, todos sus movimientos, palabras y hasta risa, es mesurada y con mucha clase. Esta refinación, solo se consigue con la práctica y el tiempo.